
El sábado 19 era la jornada de reflexión de las elecciones así que se me ocurrió llamar a unos amigos e irnos a hacer un poco de espeleo para debatir sobre los grandes temas y arreglar el país.
Elegimos una cavidad sencilla, de gran desarrollo ya que ibamos con gente nueva y la idea era trastear, dejarnos las rodillas deshechas y echar unas risas.
El misterio es que los que ibamos con mono acabamos de barro hasta las cejas y los que iban "de calle" acabaron impolutos. Hasta para ir a la montaña hay que tener elegancia.
Justine, de prácticas en Tramuntana, en la gatera de la entrada. A rebozarse.










A ver si compartimos una de éstas que tengo el mono partido de risa en el armario. Enhorabuena por la actividad arrastraera.
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